Ciudad de México: Diversidad + Amor

Editorial

El año pasado, del 27 al 31 de octubre, la Ciudad de México fue sede de la XXVII Conferencia Mundial de ILGA (Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersexuales), una serie de reuniones donde alrededor de 450 representantes de organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo discutieron, entre otros asuntos, las estrategias para fortalecer a la comunidad LGBTTTIQ. Esta fue la primera vez que la ciudad fue anfitriona de un evento internacional tan importante que celebra la diversidad. Por ello, ese año My Guide Mexico City entrevistó a Jaime Kohen, Lulú Gil, Osvaldo Landaverde y Francisco Andrade (Paco), para escuchar su experiencia sobre cómo viven en el D.F. como miembros de la comunidad LGBT, y aprender más acerca de la diversidad en esta ciudad. Estos son sus testimonios.

Jaime Kohen es un una estrella del pop mexicano. Comenzó su carrera en 2010 y en poco tiempo se hizo famoso a nivel nacional. A principios de 2014, Jaime decidió dar un paso gigante a nivel personal: asumió su orientación sexual en una conferencia de prensa. En sus palabras:

“Lo hice primero porque me di cuenta de que en muchas partes del mundo están pasando cosas horribles contra la comunidad gay, como la represión que existe en Rusia y las leyes anti-gay de la India. Y aun cuando en México hay mucho progreso, sigue siendo el segundo país con más crímenes por homofobia en el mundo. No podía creer que aún existiera tanta discriminación y tantos abusos… En segundo lugar, hay una asociación judía LGBT en México llamada Guimel, que me invitó a ser parte de ella. Ahí conocí a muchos jóvenes que están descubriendo y empezando a experimentar su sexualidad. Me di cuenta de que no hace mucho yo estaba en su situación; esto tocó mi corazón y decidí contribuir difundiendo el mensaje de que, aun cuando es un proceso difícil, al final todo va a estar bien. Por eso decidí hablar abiertamente sobre mi sexualidad en el Museo Memoria y Tolerancia, que es un lugar significativo para mí porque soy judío y gay, dos minorías perseguidas históricamente”.

Jaime Kohen

Jaime no ha sentido ninguna diferencia en su carrera después de asumir su sexualidad, pues ha mantenido su vida privada lejos de las cámaras. Él ha vivido una relación sentimental por años de manera abierta, bella y libre en la ciudad. “Camino feliz en las calles con mi pareja… En la Ciudad de México, este tema es cada vez más abierto y respetado y puedes ver cada vez más parejas agarradas de la mano en todas las zonas: el Centro, Condesa, Roma, etc.”

Él piensa que otros artistas deciden no revelar su orientación sexual porque en México aún vivimos en una cultura machista y con muchos estereotipos. Sin embargo, él contribuye a la causa LGBT a través de su música, la cual celebra todo tipo de diversidad, así como participando en eventos importantes como el Día Internacional Contra la Homofobia y Transfobia que organiza el British Council de México. Aun así, él no se considera un activista: “sólo soy un ser humano tratando de contribuir a un cambio”.

Jaime tiene un mensaje para la comunidad gay de la Ciudad de México: “Tienen mucha suerte de vivir aquí porque es un lugar donde tienes apoyo legal para vivir tu sexualidad. Puedes ir por las calles sabiendo que vas a estar protegido y tus derechos serán respetados”. Y para los visitantes de la ciudad, añade: “Van a pasarla genial, esta ciudad tiene lugares increíbles. ¡Me encanta! Van a poder pasear en paz y conocer gente hermosa sin preocuparse de nada”.

De manera similar, Lulú Gil, una chica de 28 años originaria de Puebla (un estado a dos horas del D.F.), ha tenido una experiencia placentera en esta ciudad.

Lulú

Lulú comenzó a explorar su orientación sexual a sus veinti-pocos años de edad en un campamento de verano en Michigan (Estados Unidos), donde tuvo su primer contacto con otras mujeres lesbianas. Ella comenta que en Puebla la homosexualidad no era un tema del que su familia o amigos hablaran comúnmente, así que no pensaba sobre ésta como algo bueno o malo. Ella habló con sus amigas acerca de la atracción que sentía hacia otras chicas y la respetaron totalmente: “mis amigas no tuvieron ningún problema”. Cuando tuvo su primera relación seria, decidió decirlo a sus padres “y todos reaccionaron bien, incluyendo mi hermana”.

Lulú tuvo una relación de siete meses en la Ciudad de México y nunca experimentó ningún tipo de discriminación u homofobia: “Nunca he tenido una mala experiencia aquí… Con mi exnovia, tenía un poco de miedo al principio porque sentía que todo mundo nos miraba, pero después de hablar con algunas personas me di cuenta de que todo estaba en mi cabeza”. Sin embargo, Lulú piensa que esta apertura pudiera existir sólo en ciertas zonas de la ciudad. “Yo vivo, trabajo y paso todo mi tiempo en la Roma, Condesa, Polanco y Centro, y estas zonas están acostumbradas a ver parejas gay. Tal vez en otras partes sea menos común”.  

Tampoco ha experimentado algún trato diferente en su trabajo. No obstante, reconoce: “Tengo algunos amigos que son figuras públicas y prefieren no decirlo porque no quieren ser estereotipados… Supongo que temen que este aspecto de su vida les impida ascender”.

Lulú ha viajado por varias partes de Estados Unidos y Europa, y opina: “No veo ninguna diferencia entre las ciudades del Primer Mundo y la Ciudad de México. Sólo en ciertos aspectos, como el transporte público y las políticas sociales el gap es inmenso. Pero tratándose de la vida en la ciudad y como miembro de la comunidad LGBT, siento que la Ciudad de México es hasta más atractiva que otras partes del mundo, ¡especialmente la vida nocturna y el entretenimiento!”

El mensaje de Lulú a los visitantes de esta ciudad es: “No hay qué temer aquí. En cada ciudad grande del mundo, tienes que ser precavido y atento de a dónde vas y cómo viajes. Aquí no es la excepción. Pero hay infinitas cosas que hacer para todos los gustos aquí: fiestas, relajo, cultura, lujo, ¡todo! La variedad, apertura y diversión que ofrece la Ciudad de México son únicas”.

Osvaldo y Paco se casaron en el D.F. y también tienen una gran historia que compartir. Ellos se conocieron en una fiesta en el 2011. Desde el inicio hubo algo especial entre ellos. Después de un mes de relación comenzaron a vivir juntos. Un mes después, Osvaldo obtuvo una beca para estudiar una maestría en España, lo que hizo que cinco meses después tomara un avión a ese país para quedarse ahí dos años. No obstante, se visitaron varias veces y se llamaban diario por Skype, lo que permitió que su relación sobreviviera la distancia.

Osvaldo y Paco

Osvaldo nació en la Ciudad de México. Él salió del clóset con sus amigos en el último año de preparatoria y con sus padres una vez que estuvo en una relación seria con Paco. “Con mi papá fue un poco difícil porque es del norte del país, donde la cultura machista es muy fuerte… Pero en la boda fue la persona más feliz y ahora no tiene problema con ello… Con mi mamá fue todo fácil desde el principio”. Así, fue fácil para Osvaldo decir a sus padres que se casaría con Paco. “Hicieron bromas y brindaron y todos estuvieron muy felices”.

La situación de Paco fue un poco distinta. Él es de Puebla y se mudó al D.F. después de estudiar la universidad. Salió del closet con su familia cuando tenía 19 años. No todos fueron muy abiertos con esto al principio, por lo que el anuncio de su matrimonio fue una experiencia un tanto incómoda; decidió decirles en una fiesta de año nuevo, frente a toda la familia e invitados. “Quería ver su reacción porque planeaba invitar a todos”. Algunos le aconsejaron que no lo anunciara ahí, pues “arruinaría la ocasión” y todo se volvería extraño. Sin embargo, llevó a cabo su plan. “Estaba tan nervioso; ni siquiera recuerdo lo que dije… Hablé del amor y les dije que por amor nos casaríamos el siguiente año… ¡Su reacción fue genial! Aplaudieron, nos felicitaron y tomaron fotos… ¡Pero muchos ni se aparecieron en nuestra boda!”

Paco señala que el anuncio y el hecho de casarse “es activismo de nuestra parte para romper los tabúes en nuestras familias acerca de las parejas y el matrimonio gay, haciendo bien las cosas. Organizamos una boda tradicional enorme, como cualquier otra pareja, e incluimos a todos… Queríamos dar una lección acerca de cómo esto es normal, y queríamos apoyar el matrimonio entre personas del mismo sexo siendo parte de ello, reafirmando nuestro derecho”. Él afirma estar orgulloso de enseñarles a sus primitos que las parejas gay son tan normales como las heterosexuales y de hacerles a ellos las cosas más fáciles si alguno fuera gay.

Como en el caso de Jaime y Lulú, Paco y Osvaldo tampoco han experimentado discriminación en su trabajo o en sus círculos sociales. En opinión de Osvaldo, la homofobia “tal vez tenga que ver más con la educación de la gente; los más conservadores, religiosos e ignorantes discriminan más”.

Osvaldo piensa que a pesar de los logros de esta ciudad, queda mucho por hacer para normalizar y socializar el amor gay. Por su parte, Paco afirma que es importante no olvidar la causa y la lucha, crear consciencia y memoria de lo que ha sido luchar por los derechos ganados y seguir luchando para ser respetados, para preservar esos derechos.

Esto es una probada de cómo vive la comunidad LGBT en la Ciudad de México. Aún quedan muchas metas por alcanzar. Sin embargo, la ciudad está preparada para recibir a todos. ¡Sean bienvenidos a esta ciudad de diversidad y amor!